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Offices of the state-owned petrochemical company Pequiven are seen on the shore of Lake Maracaibo, Venezuela, Jan. 7, 2026. (AP)
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Una de las promesas del presidente Donald Trump tras la destitución del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos es la inversión privada estadounidense en los yacimientos petrolíferos poco productivos del país.
"Haremos que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, reparen la infraestructura petrolera, que está gravemente dañada, y empiecen a generar ingresos para el país", dijo Trump el 3 de enero en una conferencia de prensa en Mar-a-Lago.
Lo reiteró el 4 de enero a los periodistas en el Air Force One, diciendo: "Tendremos que contar con grandes inversiones de las compañías petroleras para recuperar la infraestructura. Las compañías petroleras están listas para hacerlo".
¿Lo están? Es menos seguro de lo que Trump lo presenta.
Cuando los periodistas pidieron detalles concretos sobre las inversiones, Trump se negó a ofrecerlos. En declaraciones al programa "This Week" de ABC el 4 de enero, el secretario de Estado Marco Rubio coincidió con Trump, afirmando que espera un "gran interés de las empresas occidentales", sin ofrecer detalles.
Al ser contactada para obtener comentarios, la Casa Blanca le dijo a PolitiFact que la administración ha mantenido conversaciones con varias compañías petroleras, sin mencionar a ninguna. "Todas nuestras compañías petroleras están listas y dispuestas a realizar grandes inversiones en Venezuela que reconstruirán su infraestructura petrolera", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers.
El Instituto Americano del Petróleo, la principal asociación comercial de la industria petrolera, le dijo a PolitiFact en una declaración que el grupo está "siguiendo de cerca" la evolución de los acontecimientos.
"A nivel mundial, las compañías energéticas toman decisiones de inversión basándose en la estabilidad, el estado de derecho, las fuerzas del mercado y consideraciones operativas a largo plazo", indicó el comunicado.
Un portavoz de ConocoPhillips dio una respuesta similar, según informes de prensa, afirmando que la compañía "está monitoreando la evolución de los acontecimientos", pero que sería "prematuro especular sobre futuras actividades comerciales o inversiones".
Expertos indicaron a PolitiFact que existen amplios motivos para ser cautelosos ante un aumento repentino de nuevas inversiones privadas en la infraestructura petrolera venezolana. Si bien las reservas petroleras de Venezuela son las más grandes del mundo, los obstáculos incluyen los altos costos iniciales para la construcción de infraestructura, el limitado potencial de ganancias debido a los bajos precios actuales del petróleo y la continua preocupación por la estabilidad política.
"No veo una justificación comercial convincente para que ninguna empresa estadounidense invierta miles de millones de dólares durante años o décadas para intentar obtener ganancias del petróleo venezolano", dijo Hugh Daigle, profesor del departamento de ingeniería petrolera y geosistemas de la Universidad de Texas en Austin.
Patrick De Haan, jefe de análisis petrolero de GasBuddy, una aplicación para el análisis de precios de la gasolina, afirmó que la incertidumbre sobre el gobierno de Venezuela probablemente preocupará a las compañías petroleras.
"Las compañías petroleras probablemente no estén ansiosas por invertir miles de millones de dólares y arriesgarse hasta que haya claridad en el régimen venezolano", dijo De Haan. "No creo que el impacto de la situación sea más que insignificante, posiblemente durante años, e incluso entonces, sólo si las cosas salen muy bien".
¿Cuáles serían las ventajas de invertir en la industria petrolera en Venezuela?
Empresas estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron Venezuela después de que Hugo Chávez, predecesor de Maduro, nacionalizara la industria petrolera en 2007. Chevron es la única gran petrolera estadounidense que ha producido petróleo de forma constante en Venezuela en los últimos años.
La forma en que se abran los recursos petroleros venezolanos nacionalizados, y en algunos casos sancionados internacionalmente, determinará quién se beneficia, dijo Kenneth Gillingham, profesor de economía ambiental y energética de la Universidad de Yale.
Si el mercado se abriera solo a las mayores corporaciones petroleras estadounidenses, estas se beneficiarían principalmente, pero sus ganancias serían más limitadas si el mercado también se abriera a empresas con sede fuera de Estados Unidos, añadió Gillingham. Los conductores estadounidenses podrían beneficiarse de un aumento de la producción que presione los precios a la baja, pero estas ganancias dependerían en gran medida de factores del mercado global.
Algunas compañías petroleras podrían verse atraídas por Venezuela porque les permitiría diversificar sus inversiones, dijo Skip York, un fellow del Centro de Estudios Energéticos de la Universidad Rice.
En comparación con el petróleo crudo de muchos países, el crudo venezolano es relativamente pesado. Esto significa que su extracción tarda más, pero una vez que los pozos están en funcionamiento, pueden seguir produciendo durante períodos más largos.
Estados Unidos generalmente no produce crudo pesado de sus propios depósitos, pero una parte del sector de refinerías estadounidense está específicamente diseñado para procesarlo. Por lo tanto, contar con un suministro constante de crudo pesado venezolano podría mantener estas refinerías operativas. Rubio mencionó esta oportunidad en "This Week".
Si Venezuela recupera la estabilidad política y económica, dijo York, "se podría esperar una rentabilidad del 15% al 20%, lo que podría ser competitivo con otras oportunidades de desarrollo".
Persisten los obstáculos para las compañías petroleras estadounidenses
Los expertos petroleros mencionaron varios desafíos para obtener grandes ganancias de las reservas venezolanas:
El costo inicial de mejorar la infraestructura será significativo. "La industria petrolera venezolana ha estado nacionalizada durante muchas décadas y ha sufrido una falta de inversión, tanto extranjera como nacional", dijo Daigle. Se necesitaría nueva inversión para mantener las instalaciones y operaciones actualizadas, sin garantía de rentabilidad.
La situación política de Venezuela sigue siendo inestable. "No muchas empresas se apresurarán a invertir en un entorno donde no hay estabilidad", dijo al New York Times Ali Moshiri, quien dirigió las operaciones de Chevron en Venezuela hasta 2017 y ahora dirige una compañía petrolera privada con intereses en el país.
Como mínimo, Venezuela necesitaría un nuevo marco legal para el sector petrolero, dijo York. Incluso después de que se resuelvan todos los problemas legales y financieros, agregó, se necesitarían "años para rehabilitar la infraestructura y perforar nuevos pozos".
Los precios del petróleo son bajos. Los altos costos iniciales de infraestructura y los riesgos derivados de la inestabilidad política podrían justificarse financieramente si los precios del petróleo fueran lo suficientemente altos. Pero los precios son relativamente bajos. Desde que Trump asumió la presidencia, el precio por barril de crudo ha caído aproximadamente un 25%.
"Con los precios del petróleo cerca de mínimos de varios años, es probable que las compañías petroleras no se apresuren a invertir dinero en Venezuela, lo que podría erosionar aún más los precios del petróleo", dijo De Haan.
La reticencia a invertir significativamente para expandir la producción ya se puede observar a nivel nacional en la disminución de los esfuerzos de la industria para perforar nuevos pozos en Estados Unidos. Un recuento semanal de plataformas petrolíferas en uso en EE.UU. muestra una disminución del 16% desde su pico más reciente en abril.
Si las empresas no están dispuestas a invertir en perforación en EE.UU., con su infraestructura consolidada y relativa estabilidad política, no está claro que vayan a apostar por Venezuela.
La importancia del petróleo a largo plazo depende del futuro de los vehículos eléctricos. "Si seguimos consumiendo grandes cantidades de petróleo y los precios se mantienen altos, es probable que las nuevas empresas que inviertan en Venezuela recuperen su inversión con el tiempo", afirmó Gillingham. "Sin embargo, si los vehículos eléctricos siguen bajando de precio y se popularizan, tanto en EE.UU. como a nivel mundial, esto limitará el aumento de los precios del petróleo y hará menos probable que se recuperen los costos de inversión".
Este artículo fue traducido por Telemundo 51 Miami.
Nuestras fuentes
Fuentes incluidas en el reporte en inglés.